Del Acero a convertirse en Lodo

  Foto: Centro de Arte Contemporáneo



Del acero a convertirse en lodo
reexamina críticamente los procesos de industrialización y modernización de Guayaquil desde una práctica artística situada en una tradición familiar centenaria de metalmecánica. A partir de máquinas-herramienta heredadas de mi padre y abuelo, y de colaboraciones con Juan Emilio Jiménez, Lucas Neira, Karin Iturralde, Rafaela Armendaris, Tin Ayala y Guoda Šulskytė, pregunta: ¿es posible descomponer el acero moderno en nuestro ser y convertirlo en lodo fértil para futuros previamente inimaginados?


Ganador del Nuevo Mariano Aguilera V Edición, exhibido en el Centro de Arte Contemporáneo Quito. Curaduría: Katya Cazar. Fotografías: JAG Studio y Centro de Arte Contemporáneo.






TRANSMISIÓN (2025)

Un sistema de transmisión que enlaza generaciones de prácticas metalúrgicas. Piezas halladas en la bodega del bisabuelo de Jiménez fueron mecanizadas con las máquinas-herramienta del taller intergeneracional de Ramírez-Raymond. La obra marca el inicio de la fabulación especulativa de Del acero a convertirse en lodo.

Alfredo Ramírez-Raymond en colaboración con Juan Emilio Jiménez

Piezas decorativas de aluminio mecanizadas, acoples mecanizados de acero de transmisión SAE 1018, transmisión por poleas, cadena y caja reductora.

100x100x150cm









HIDROCARBUROMANCIA (2025)


Una fuente de adivinación hidrocarburífera que sugiere vislumbres del porvenir a quien se refleja en ella. Cada gota que cae del péndulo —con forma de broca para perforar pozos petroleros— invoca el momento en que Ecuador se dejó llevar por la ilusión del petróleo.

Alfredo Ramírez-Raymond en colaboración con Lucas Neira Frank

Acero 706 y 1018 mecanizado, bronce dulce, bronce fosfórico, tubo cédula 40 para minería y petroquímica, hidrocarburos, pintura anticorrosiva, tanque y válvula.











GALÓN PARA UN MOTOR AUSENTE (2025)


Una reinterpretación en acero de una botella de un galón para aceite de motor. Evoca la ausencia de una industria manufacturera en un país que se quedó en la extracción. La obra deconstruye la materialidad y el significado cultural del envase, revelando las tensiones de la industria en Ecuador y abriendo nuevos posibles imaginarios en torno a ella.

Alfredo Ramírez-Raymond, Tin Ayala, Guoda Šulskytė

Acero torneado, fresado y perforado, pernos de acero inoxidable.










POWER BUZZZ (2025)

Un collage tridimensional hecho a partir de una serie de correspondencias, que explora la ferretería como punto de encuentro entre lo industrial y lo doméstico; lo que sale del taller hacia la cotidianidad de un hogar.

Alfredo Ramírez-Raymond, Karin Iturralde

Objetos de correspondencia y artículos de ferretería intervenidos, caja de herramientas negra y caja de herramientas rosada.













CONSTELACIÓN (2025)

A partir de la intervención del público, rodamientos y engranajes adquieren una función ritual. Este objeto mecánico-sonoro retrata las distancias entre seres queridos y lugares importantes de las historias personales de los artistas.

Alfredo Ramírez-Raymond, Rafaela Armendaris

Acero mecanizado, bronce, rodamientos, pernos de acero inoxidable




































AL LODO (2025)

Un Líquen de Galio reposa sobre una base de duraluminio PRODAX, una aleación empleada en moldes para plásticos. Un rayo de luz provoca que el galio se expanda y fragilice el duraluminio, recordándole que las aleaciones metálicas industriales —su forma y sus propiedades— responden a una directriz humana y, por lo tanto, son contingentes. 


Alfredo Ramírez-Raymond

Duraluminio PRODAX, galio, acero inoxidable, luz

Agradecimiento a Diego Guerrero por el modelado 3D de la forma inicial del líquen.








¿Cómo convertir el acero en lodo? ¿Cómo transmutar lo inimaginable o lo imposible en una presencia real?

En el arte, casi nada es imposible; y si no puede ser posible, al verbalizarlo, al pensarlo, ya lo es. Los imposibles, en el campo del arte, están permitidos. El artista conceptual se enfrenta permanentemente a la"imposibilidad" como condición, no como limitante.

Si partimos del concepto básico de "máquina", esta se define como: "Artificio para aprovechar, dirigir o regular la acción de una fuerza o de una energía" (aparato, artefacto, artilugio, artificio, ingenio, motor).

Si es posible transformar la fuerza del acero en lodo, en un estado matérico intangible, en el caso de Alfredo Ramírez, esta operación se ejecuta a través de la memoria afectiva. Su obra transmuta la metáfora de la metalurgia en una estructura de máquinas sensibles, artificios incapaces de producir tangibilidad, pero que sí son capaces de emitir memorias autobiográficas, movilizando energía.

Estos objetos, aquí dispuestos, entran en la atmósfera aurática del arte. Deconstruyen el sentido primigenio de su naturaleza, provocando una poética que amplía el accionar del artista hasta el punto de desmaterializar la idea del metal, convirtiéndolo en materia afectiva. Las piezas, armoniosamente construidas, conforman una secuencia silente que narra. desde lo individual hasta lo universal. los homenajes que establecemos con nuestros afectos. Registran una historiografía relacional, una reliquia que enfatiza un recuerdo del cual no queremos desprendernos.

El tratamiento formal le otorga a la obra de Ramírez componentes simbólicos, donde podemos confirmar cómo la memoria es tierra, es lodo, no importa qué lo represente.

Esta obra es una suerte de sinfonía de máquinas expectantes, anódinas y sin funcionalidad cuya presencia es un tributo al tiempo y al espacio que diluyen nuestra voz humana: objetos, transfigurados en testigos que sobreviven al olvido.

Katya Cazar


Agradecimientos:

Un agradecimiento especial a Alfredo Ramírez Preciado por su apertura, guía y enseñanzas a lo largo de todo el proceso. De igual manera, a Juan Emilio Jiménez, Rafaela Armendaris Parducci, Tin Ayala, Guoda Šulskytė, Karin Iturralde y Lucas Neira por ser parte del proyecto y por aportar con sus diversas maneras de ver el mundo.

Agradezco también a Lubricantes Internacionales S.A. - Lubrisa por su generoso apoyo, así como a todas las personas que de distintas formas, hicieron posible este proyecto.

Este proyecto no hubiera sido posible sin el apoyo incondicional de Carolina Raymond, Carolina Ramírez, Norma Preciado y Danielita Mora.

Calidamente,

Alf